Proulx quiere aprender también de la derrota

La vida es una historia de sonrisas y lágrimas, y se pasa muy rápido de las unas a las otras. La guardameta canadiense Lysianne Proulx, de 17 años, todavía tiene mucho tiempo por delante para construir la suya, pero ya acaba de realizar su primer viaje en ese ascensor emocional.

Cuando fue elegida Jugadora Live Your Goals del Partido después de su actuación contra Alemania en su segundo partido de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Jordania 2016, sostenía con orgullo su diploma, y no podía evitar la sonrisa al contestar a las preguntas de los periodistas en la conferencia de prensa. “Hay días como éste, en los que todo sale bien, y hay que saber aprovechar las oportunidades”, explicaba entonces a FIFA.com la jugadora, que había impedido prácticamente en solitario la victoria alemana (1-1).

Sin embargo, cuatro días más tarde, abandonaba el césped del Estadio Internacional King Abdullah II con el rostro triste y los ojos humedecidos, si bien tuvo la valentía de responder a nuestras preguntas. Las Canucks acababan de caer frente a una Venezuela reducida a diez jugadoras, y tenían que despedirse del torneo antes de lo esperado. Proulx volvió a ofrecer una prestación sólida, pero no pudo hacer nada ante el exquisito disparo con el que Deyna Castellanos inauguró el marcador, un fulgurante tiro con rosca que se introdujo ajustado a la escuadra. “Es duro, porque creo que jugué bien, pero en el gol no pude hacer nada”, admite la arquera, que también vio perforada su meta tras un contragolpe al final del encuentro, a pesar de realizar una buena atajada ante un nuevo tiro de Castellanos. “Es frustrante, porque yo hago todo lo posible atrás para apoyar a mis compañeras que están arriba, pero desde mi puesto no puedo hacer mucho más”.

Victorias y derrotas de las que aprender
Y por mucho que analice el problema desde todos los ángulos, no consigue comprender cómo su equipo ha podido dejar pasar la ocasión de alcanzar la segunda ronda. “No sé que nos ha faltado. Tuvimos pasión, y lo dimos todo hasta el final”, asegura. “Pero no fuimos capaces de meter el balón en el fondo de las mallas, simplemente. No sé qué más pudimos hacer”. La decepción es mayor aún si tenemos en cuenta las ambiciones con las que acudía a Jordania. “Me imaginaba alcanzando las semifinales y tratando de hacer historia”, confiesa Proulx, que ya había formado parte del plantel sub-17 canadiense hace dos años, en Costa Rica, aunque entonces no llegó a entrar en juego.

Ahora es el momento de pasar página, y la portera del CS Roussillon cuenta con el apoyo de su familia y el regreso al día a día, en el que compagina el fútbol con los estudios, para olvidar cuanto antes la decepción. No obstante, ni se plantea borrar de su mente el torneo de Jordania y todo lo que ha vivido aquí. “Voy a quedarme con el partido contra Alemania, es uno de los mejores que he hecho. Intentaré aprender lo máximo posible de ese encuentro, y también del de Venezuela, porque de las derrotas se aprende mucho”, dice, secándose las últimas lágrimas. “Siempre veo todos mis partidos, y trato de aprender de todos ellos, analizando lo que hicimos bien y mal. De ése, yo diría que voy a extraer lecciones en el aspecto psicológico. Tengo que aprender a controlar las emociones, porque al final me resultó difícil. Voy a intentar progresar especialmente en el plano emocional”, concluye, esbozando al fin una sonrisa que demuestra su intención de pasar de las palabras a los hechos.

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Source: Fifa

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