Maracaibo - Brasil
goleó a Argentina el domingo por 3-0 en Maracaibo (oeste), para
ganar la Copa América de Venezuela-2007 y sumar su octavo título
continental.
Sin embargo, aún se encuentra lejos de Argentina y Uruguay, que con
catorce conquistas cada uno lideran la estadística de la Copa
América.
Brasil aparece tercero con ocho títulos y con dos cada uno están
Perú y Paraguay.
La tabla de campeones la cierran Bolivia y Colombia, que levantaron
la Copa en una oportunidad.
País (títulos)
Argentina 14
Uruguay 14
Brasil 8
Paraguay 2
Perú 2
Bolivia 1
Colombia 1
Messi lleva a Argentina
a la final de la Copa América con un gol de antología.
La Argentina dio
anoche otra clase de fútbol práctico y contundente al vencer por 3 a
0 a México y saltar nuevamente a la final de la Copa América, como
en la pasada edición de Perú 2004, ante Brasil, a jugarse el domingo
a las 18 en Maracaibo.
De esta manera Argentina dispondrá de una excelente oportunidad para
resarcirse de la derrota por tiros penales sufrida en aquella final
y además quedar como el que más título ganó en Copa América con 15,
sobre 14 que suma Uruguay y los 7 que lleva cosechados Brasil.
El seleccionado argentino jugó el primer tiempo como lo hizo en
todos los primeros cuarenta y cinco minutos de cada partido de esta
Copa América, vale decir sin apretar el acelerador, lateralizando el
juego como para distraer al rival, pero profundizándolo muy escasas
veces.
Claro que por contrapartida se encontró frente a un rival de mejores
recursos que los que lo precedieron. Porque México pudo ejercer un
alternado dominio del desarrollo que le permitió sumar acciones de
riesgo cerca de Roberto Abbondanzieri.
Por suma de oportunidades los argentinos solamente pudieron
contabilizar en ese primer período una pared entre Riquelme y Tevez
obturada por el arquero Sánchez al "Apache" y una apilada con
sombrero incluido de Zanetti que terminó con un zurdazo débil, a las
manos del guardavallas.
Claro que en esa sumatoria de chances, impensadamente Argentina tuvo
una sobre el final "generosamente" brindada por el arquero mexicano,
que se "durmió" ante un tiro libre pasado de Riquelme y le permitió
a Gabriel Heinze tocar de zurda al gol.
En la segunda mitad parecía que todo iba a ser igual. Pero solamente
fueron esos primeros quince minutos, hasta que apareció la magia del
jugador de mayor talento del campeonato, Lionel Messi, y se acabó lo
que se daba.
La "Pulga" recibió libre en la derecha, el lugar por el que suele
moverse en el Barcelona, y desde el borde del área, casi sobre el
vértice, le picó sutilmente la pelota a Sánchez para anticipar la
definición del encuentro.
Es que ese gol echó por tierra con las reservas anímicas de los
mexicanos y esto repercutió obviamente en sus posibilidades
futbolísticas. Así fue que cinco minutos después de esta genial
conquista Rafael Márquez, compañero de Messi en Barcelona, le
cometió una dudosa infracción dentro del área a Tevez y el árbitro
le brindó a Riquelme la chance de lucirse con un penal que también
concretó picando el balón sobre el cuerpo del arquero.
Todavía quedaban largos 25 minutos por delante, pero ya estaba todo
consumado y no hacía falta otra cosa que hacer circular el balón
para preservar las piernas del desgaste y de los golpes de
impotencia de los jugadores de México.
Después llegaría la salida para el aplauso del público asistente de
Riquelme, a quien relevó Pablo Aimar, y nada más que la tranquila
celebración de un equipo que lleva la impronta filosófica de Basile.
Además Argentina, con Messi como la gran figura de su equipo junto a
Riquelme, se convirtió en el equipo más goleador del certamen con 16
conquistas y no le anotaron en los últimos tres.
Ahora solamente le falta coronar el domingo, nada menos que ante
Brasil, para ponerle la frutilla a este postre que varios jugadores
como Verón, Zanetti y Ayala, los de la "guardia vieja", tienen
atragantado desde hace mucho tiempo.
Lo bueno
Una obra de arte de Lionel Messi en el segundo gol argentino. El
crack del Barcelona "picó" el balón, suavemente, ante la salida del
mexicano Sánchez y la admiración de propios y extraños. Y al ratito,
Riquelme no se quedó atrás. De penal, también la picó y liquidó la
historia.
Lo peor
La interpretación errónea del árbitro chileno Carlos Chandía sobre
las faltas a Messi, llegándolo a amonestar por una falta dentro del
área a los 7 minutos del segundo tiempo y no amonestó a Israel
Castro cuando derribó deliberadamente al "pulga" un minuto después o
cuando a los 14 lo "maltrató" cerca del banderín del corner.