Estudiantes, un campeón con temperamento y humildad
El equipo de Alejandro Sabella ganó la Copa Libertadores de
América y demostró que cuando al fútbol se le agrega
temperamento, humildad, sacrificio y convicción, es posible
lograr hazañas como la de anoche: vencer a un buen equipo como
Cruzeiro en el temible estadio Mineirao.
Gentileza Fox Sports
Estudiantes ganó en el Mineirao 2-1 y obtuvo su cuarto título
continental. Remontó un marcador adverso y terminó aplaudido por
los mismísimos hinchas del conjunto local, sorprendidos y
finalmente resignados ante tamaña manifestación de poder
futbolístico y fuerza de carácter.
Y aunque el destino le hubiese jugado una mala pasada, los
conceptos serían los mismos, aunque a lo largo de la Copa
Estudiantes hizo los méritos suficientes para que el final de la
historia haya sido el que fue.
Escalón por escalón, Estudiantes fue subiendo la cuesta de la
edición número 50 de la Copa Libertadores de América. El
“Pincha” comenzó bien de abajo, dejando en al camino a Sporting
Cristal de Perú en la serie preliminar. Luego, integrando el
grupo 5, tuvo que lidiar con Cruzeiro, Deportivo Quito (Ecuador)
y Universitario de Sucre (Bolivia).
Escolta del equipo de Belo Horizonte en su grupo, Estudiantes
siguió desandando el camino en sucesivos encuentros frente a
Libertad (Paraguay), Defensor Sporting (Uruguay) y Nacional
(Uruguay).
Para aquellos apasionados por las estadísticas, cabe mencionar
que el chileno Carlos Chandía, el mismo que dirigió anoche la
final contra Cruzeiro, fue el árbitro del primer encuentro del
ahora campeón de América ante Sporting Cristal.
Con la llegada de Alejandro Sabella a la dirección técnica,
Estudiantes comenzó una nueva etapa y encaró la recta hacia la
final de la Copa.
Leonardo Astrada, el entrenador que precedió a Sabella, renunció
luego de la derrota en Ecuador frente a Deportivo Quito y
entonces, con el ex mediocampista que integró el equipo
‘albirrojo’ en los años 1982/85, el “León” fue madurando partido
tras partido, adquirió identidad y mística y cautivó a sus
hinchas y hasta quienes simpatizan con otras divisas deportivas.
Estudiantes con Sabella de entrenador sólo le marcaron en la
Copa Libertadores dos goles (Alexander Medina de Nacional de
Montevideo y Henrique de Cruzeiro) capeó varios temporales.
Las bajas por lesiones de Agustín Alayes (frente a Deportivo
Quito, en la Plata) y de Marcos Angeleri (ante Tigre, por el
torneo Clausura), más las circunstanciales dolencias de
Christian Cellay y Juan Sebastián Verón no fueron impedimentos
para que el “albirrojo” siguiera su marcha.
Sin Verón, el “Gran Capitán”, Estudiantes venció a Nacional con
todo el estadio Centenario dispuesto a disfrutar una victoria
local.
Jubiloso por el cuarto título de Copa Libertadores, Estudiantes
vive este presente de gloria. Jugadores, dirigentes e hinchas
aportaron lo suyo para que el emprendimiento alcanzara el
objetivo deseado.
Ahora, mientras los festejos continúan en La Plata, es el
momento para recordar las grandes atajadas de Mariano Andújar, a
Angeleri, Christian Cellay, Leandro Desábato, Alayes, Germán Ré,
Juan Manuel Díaz, al “Flaco” Schiavi, quien se integró al equipo
en los tramos finales y se adaptó como si hubiese jugado toda la
vida con la “albirroja”.
Este es el momento también para mencionar el despliegue del
‘Chapu’ Braña al que los hinchas extrañarán cuando parta para
incorporarse a Tigres de México, Leandro Benítez (convirtió el
gol del triunfo contra Defensor Sporting, en La Plata), Mauro
Boselli (el “verdugo” de Nacional y nada menos que el autor del
gol decisivo en la final), la “Gata” Fernández (el de las
apariciones salvadoras), Matías Sánchez, Diego Galván (hizo el
tanto de la victoria ante Nacional en el cotejo de ida) , Juan
Manuel Salgueiro, Maxi Nuñez, y todos los demás muchachos.
Y finalmente, a Juan Sebastián Verón, de profundas raíces ‘pincharratas’,
el estandarte del equipo, el futbolista diferente, el de las
arengas antes de entrar al campo de juego.
“Vamos por la gloria”, fue anoche el grito de combate de la “Brujita”.
Y Estudiantes estuvo acorde con su historia. Ganó en un coloso
para muchos inexpugnable. Estudiantes fue un “torazo en rodeo
ajeno” y hoy, sin marearse, disfruta de las mieles del éxito.
Estudiantes es un campeón con todas las letras, un equipo que le
rinde tributo al fútbol como juego colectivo y que le adosa una
alta cuota de temperamento y humildad. Por todo ello, ¡Salud
Campeón!