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Eliminatorias Mundial 2010.




 

Colombia 2- Argentina 1



Colombia es el karma de Basile. Al menos, en las Eliminatorias perdió los tres partidos que jugó. Y uno, nada menos, que aquel recordadísimo 5 a 0 en el Monumental en 1993 que casi lo deja fuera del Mundial de Estados Unidos. Anoche, le sacó el doble invicto: el del arco y el del resultado. La expulsión de Tevez fue la bisagra. Es difícil aguantar un partido en la altura de Bogotá con uno menos. Y Colombia, al cabo, mejoró en el segundo tiempo y ganó bien. Con lo justo, pero bien...

Fue un gol Maradoniano elaborado por una Saeta producto de una típica picardía argentina. Esa es la pintura que más refleja el 1 a 0 conseguido por ese rayo que es Leonel Messi. Y hay que arrancar desde ahí, porque fue un golazo de esos que quedan grabados en la memoria. El recorrido fue el siguiente: Riquelme tocó cortito el tiro libre, Lio salió disparado como un relámpago, surgido luego del diluvio, por la franja izquierda, pasó a tres colombianos como si fuesen postes y metió el zurdazo que tuvo reminiscencias de aquel que Diego concretó contra Bélgica en el Mundial 86...

Y hay que ser sinceros. Messi no estaba jugando bien. Había arrancado por la derecha y Vélez se lo comió. Después se fue a la izquierda y tampoco tuvo gravitación. Hasta que llegó ese gol que rompió todos los esquemas y destrabó un partido complicado. Complicado no porque Colombia estuviese haciendo las cosas como para que el Pato Abbondanzieri tuviera una noche dificultosa. Sino porque Argentina ya estaba jugando con uno menos por la insólita expulsión de Tevez. Había arrancado más pulcro Argentina, asegurando el manejo de la pelota, tal el estilo que pregona Basile. Con un traslado seguro y con el circuito que nacía en Gago y se prolongaba en Riquelme. Ya a los 40 segundos, Tevez sacudió el derechazo que Julio tapó con seguridad. Y a los 9, otra vez apareció Carlitos por la derecha y su remate pegó en la parte externa de la red. Claro que había uno que por entonces no funcionaba (Messi), como se apuntó más arriba. Pero el dominio territorial de los de celeste y blanco se extendió hasta los 20 minutos. Claro que cuatro minutos más tarde pasó lo que pasó con Tevez (le pegó a Bustos, lo vio el asistente Walter Rial, y se fue al vestuario calladito la boca al vestuario).

Ahí fue cuando Colombia tomó confianza, aprovechó el descontrol argentino y apuró a la Selección. Pero los centrales -Demichelis y Milito- respondían con firmeza y lo de Colombia era más efectista que efectivo. Y para nada contundente. En cambio, después del golazo de Messi, el local quedó impactado y Argentina se recuperó. La apilada de Ibarra y la que le quedó atrás a Román pudieron liquidar todo.

Lo mismo pasó en el segundo tiempo, cuando el propio Messi (a los 5) y Riquelme (tapó Julio y Cambiasso tiró el rebote por arriba del arco) pudieron cerrar el partido. Pero no lo hicieron. Y Colombia acertó con los tres cambios. Grisales y Torres le dieron más movilidad al ataque y el equipo dirigido por Pinto avanzó en bloque. Llegó el tiro libre infernal de Bustos al palo de la barrera para ese golazo que estableció el 1-1. Y Dairo Moreno, que había entrado 10 minutos antes, también terminó siendo fundamental para dar vuelta la historia. Bien habilitado, cerró el 2-1 empujando la pared construida con Rentería, que Demichelis no pudo salvar sobre la línea...

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Argentina 3- Bolivia 0.



La historia y el presente lo exigían. Y el futuro, ese al que invitan apellidos como Riquelme, Messi, Mascherano y Agüero, obligaba a sumar los tres puntos. Misión cumplida, entonces, con los números, porque la victoria sobre Bolivia llegó por 3 a 0 y ubica al seleccionado con un puntaje ideal en tres partidos de las eliminatorias. Quedará tiempo para el análisis futbolístico, pero la primera reacción favorable es que la goleada inyecta más impulso para afrontar lo que se viene. Más allá de goles y situaciones de riesgo, algo quedó muy claro: una evidente diferencia entre uno y otro seleccionado. Por presencia, especialmente, infinitamente favorable al conjunto argentino.

Claro que sólo con eso no se ganan los partidos. Porque el equipo de Alfio Basile combinó defectos con virtudes. Casi en igual medida. Y eso puede ser demasiado riesgoso ante rivales más exigentes que los que tuvo hasta ahora. Colombia, el adversario de pasado mañana, puede llegar a elevar el listón de la exigencia y por eso habrá que revisar algunos puntos para superar el desafío en Bogotá.

La capacidad de Bolivia en el primer tiempo sorprendió a la Argentina y a lo que prometía a partir de la apuesta ofensiva dispuesta por Alfio Basile. Porque ayer el seleccionado mostró algunas modificaciones tácticas, como por ejemplo jugar con tres delanteros, acompañados por Riquelme. Pero no fue la actuación que todos esperaban, pues curiosamente no tuvo peso en el área. Y es cierto, también, que el planteo hermético de Bolivia (sólo Cabrera fue un delantero real) complicó el funcionamiento colectivo de los dirigidos por Basile.

La Argentina no dejó de ser el patrón del campo y la pelota. Pero puede decirse que a medida que pasaron los minutos le pesó su obligación de ganar. Y buscó. Chocó en el mano a mano con los rivales y por los excesos de imprecisiones en los cambios de frente, nada propicios en una cancha en pésimo estado como consecuencia de la desaparecida gramilla en el Monumental. La celeridad le jugó una mala pasada. Y hasta cierta dosis de sobreexigencia, cuando más de un jugador se calzó el traje de salvador y desperdició situaciones por no habilitar a un compañero mejor posicionado.

La ansiada apertura del marcador llegó de la mano de una acción aérea y de una desinteligencia en la última línea boliviana. Cerca del epílogo de la primera etapa, Demichelis conectó de cabeza un centro de Messi y Agüero definió, también de cabeza, a pocos centímetros de la línea. Así, la Argentina terminó con una impensada cuota de suspenso y se fue al entretiempo con alivio.

Riquelme no fue el conductor de la salida en ese comienzo empinado. Pero está claro, aunque tuvo algunas imprecisiones en las entregas y por momentos mostró una actitud de suficiencia, le dio sutileza y majestuosidad a dos definiciones que terminaron por cerrar el encuentro en favor del local. Muy cerca de su zona, Messi se mostró siempre y buscó desnivelar para encontrarle la llave al partido. Y poco a poco cada uno fue mostrando su característica. Riquelme, la del armador medido, y Messi, la del gambeteador sorpresivo y punzante capaz de hacer jugar al equipo cuando caía en algunos pozos. Por la izquierda o por la derecha, Tevez se movía con intermitencias y Agüero aportó la cuota de gol, pero no soltó toda su potencia como centrodelantero. En el medio, Mascherano -de menor a mayor- hacía el trabajo incansable del ida y vuelta para cubrir el medio lateralmente, encargado de equilibrar el funcionamiento a partir de un ataque poblado de gente.

Las tensiones iniciales le cedieron su espacio a las inmediatas predicciones sobre la cantidad de goles que Bolivia se llevaría de regreso para el Altiplano. Una y otra vez los misiles pasaban delante de Carlos Arias, que hacía pie en el fango del área.

Casi no hubo tiempo para ponerse nervioso en la segunda parte porque en 11 minutos Riquelme desató el delirio. Se animó el equipo, se animó Riquelme a confirmar su clase, se animó Messi a mantener inalterable su voracidad ofensiva y le dieron un gusto grande al público argentino. Riquelme lo hizo con su vieja fórmula de patear magistralmente un tiro libre. Y Messi, con una corrida y una apilada de rivales de 40 metros para asistir al número 10, autor de otra definición para el manual.

La Argentina, al menos, le regalaba una goleada a un público paciente con los tramos más grises del equipo. Tolerante para esperar por los goles que se hicieron desear demasiado.



Se mantuvo la superioridad en el historial
La selección argentina amplió su dominio sobre Bolivia: en 29 partidos cosechó 22 triunfos, con cinco de los del Altiplano y dos empates. Por las eliminatorias hubo 11 éxitos argentinos, un empate y tres derrotas. En nuestro país, Bolivia nunca se impuso.

 

 

 
 

 


     
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